Ni tan cura ni tan santo

La iglesia católica ha sido un pilar en la fe de la humanidad, al ser una de las instituciones religiosas más grandes, antiguas y organizadas del mundo. Su sede se encuentra en la Ciudad del Vaticano, la cual es un país soberano, cuyo territorio consta de un enclave dentro de Roma, Italia. El Vaticano es uno de los seis microestados europeos.

La sede del vaticano siempre ha querido dar la impresión de ser un lugar santo, sólo por albergar la cuna del catolicismo, sin embargo, existen historias que ponen en tela de juicio todo lo dicho por esta histórica institución.

Al igual que la iglesia, los servidores de ésta son catalogados como hombres bondadosos que dedican su vida a la fe y que su única misión en el mundo es ayudar a los necesitados y guiarlos por el buen camino. Esta afirmación no siempre es la más cierta, ya que algunos aprovechan el puesto que ocupan, al igual que la confianza de la gente, para cometer actos atroces y repugnantes.

Uno de los actos más sonados cometidos por algunos sacerdotes es el del enriquecimiento ilícito ya que (nadie sabe de dónde) de la noche a la mañana mejoran su calidad de vida.

Uno de los casos más sonados y documentados es el del cura Marcial Maciel, quien era originario de Cotija de la Paz, Michoacán, ya que fue acusado de cometer múltiples abusos sexuales y por ser partícipe de una enorme red de corrupción.

En 1997, ocho miembros de la iglesia católica y ex miembros de los Legionarios de Cristo, enviaron una carta al entonces Papa, Juan Pablo II, donde decían que Maciel había abusado de ellos años atrás, además de haber sido ignorados por la congregación y por  otros miembros de la jerarquía católica.

Tras ese escándalo, Marcial dejó la dirección de la Legión de Cristo, misma que él había fundado en 2004. Después de eso, Joseph Ratzinger (después conocido como Benedicto XVI), permitió continuar con la investigación canónica en contra de Maciel por acusaciones de abuso sexual en contra de niños, niñas y curas. Ya para el 2006, Benedicto, ya Papa, ordenó a Maciel retirarse del sacerdocio público, para consagrarse a una vida de oración y penitencia.

Para 2009, el New York Times, afirmó que Maciel mantuvo una relación con una mujer, con quien procreó una hija de nombre Norma Hilda Rivas. Al parecer, en ese entonces, la mujer, Norma Hilda Baños apenas tenía 26 años de edad.

En el año 2010, se presentaron Blanca Estela Lara y sus hijos Omar, Raúl y Cristian González Lara, al programa radiofónico Noticias MVS, donde declararon que ambos hijos eran de una relación con el cura y que, en los setentas, cuando se dio la relación, no conocían la identidad de Marcial. Los jóvenes también declararon que fueron abusados por su padre, a lo largo de ocho años.

Entre otras anomalías presentadas por este cura, se dice que era adicto al demerol, el cual es un potente tranquilizante, además de la morfina, la cual conseguía gracias a sus seminaristas.

@losojosdecuervo

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