¿Quién mató a los abuelos? 

No hay duda alguna de que los abuelos son probablemente los integrantes de nuestra familia a los que más apreciamos por su gran bondad y cariño que nos demuestran constantemente. Aunque esta no sea una regla tallada en piedra, lo cierto es que en México la figura de los “abuelitos”, llamados así para demostrar el cariño, siempre han representado ternura y compañerismo. 

Por ello, siempre que se destapa una noticia que involucra a los ancianos mexicanos de nuestro país para algo negativo, siempre nos resulta una sorpresa, como la siguiente historia. 

El 06 de octubre de 1978, en la Ciudad de México fueron encontrados los cuerpos de Gilberto Flores Muñoz, de 72 años, y su esposa Asunción Izquierdo de 65 años en su residencia en Lomas de Chapultepec, quienes habían sido brutalmente asesinados a machetazos. 

Esta peculiar pareja había sido una dupla política en su tiempo: Flores Muñoz había sido gobernador de Nayarit y en el momento de su muerte había sido director de la Comisión Nacional de la Industria Azucarera mientras su esposa lo ayudaba en las demás actividades alrededor de su cargo. 

De acuerdo con las investigaciones, la pareja había sido asesinada durante la medianoche por una sola persona que había encontrado la forma de escabullirse a su dormitorio y clavarles el machete unas seis y ocho veces respectivamente. Antes de irse a dormir, Flores Muñoz y Asunció Izquierdo estuvieron acompañados de sus cuatro nietos y de dos empleados domésticos. 

De las seis personas con las que habían estado conviviendo… sólo una de ellas había caído en contradicciones: su nieto Gilberto, quien había asegurado llevar una prenda que en realidad él nunca había portado durante la noche. Después de un cateo, se encontró una serie de prendas ensangrentadas en el cuarto de Gilberto, quien declaró su culpabilidad y se justificó diciendo que había sido motivado por una enfermedad mental. 

Días después, el mismo Gilberto declaró que no recordaba nada de los días anteriores y que se declaraba oficialmente inocente de los cargos que le imputaban. Cuatro años después de su detención, fue sentenciado a 28 años de cárcel y, en consecuencia, realizó una huelga de hambre para protestarse y obtuvo su libertad. 

En el 2011 volvió a los reflectores y declaró que había sido víctima de una “conjura” por parte de diferentes autoridades que querían hundirlo a él y a su familia… pero nada se demostró y él tuvo que pagar por el asesinato de sus “abuelitos”. 

@LosOjosDeCuervo

Fuentes: 

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