Homicidios disfrazados de suicidios en Rusia

Cuando un exespía ruso de nombre Sergei Skripal fue hallado inconsciente en un centro comercial de Sailsbury, Inglaterra, se produjeron comparaciones con, al menos, una decena de casos en los que se habían producido muertes de maneras sospechosas de personas rusas radicando en el Reino Unido.

Skripal estuvo preso en Rusia cuando descubrieron que había trabajado como doble agente ya que trabajó para el servicio de inteligencia británico, pero en 2018 se encontraba, junto con su hija de 33 años, en una condición crítica pues estaban extremadamente enfermos. 

Las autoridades británicas confirmaron que ambos ciudadanos rusos fueron envenenados con un agente nervioso y aunque Rusia negó tener algo que ver, hace pensar en otros casos similares.

Durante 2006, el exespía Alexander Litvinenko tuvo un colapso en Londres y fue llevado al hospital de emergencia, tenía un isótopo radioactivo muy raro y radioactivo que le destruyó los órganos uno a uno y murió a las tres semanas, la investigación determinó que era polonio 210 y se cree que su muerte fue ordenada por Vladimir Putin.

Durante noviembre de 2012, Alexander Perepilichnyy, un exbanquero ruso exiliado en Reino Unido fue encontrado tirado en la calle en posición fetal y con signos vitales débiles, vomitó bilis amarilla con verde y, según cuentan, sabía como si lamieras una batería. Estudios en su estómago revelaron que había ingerido una rara y mortal planta tóxica llamada gelsemium la cual causa arritmia cardiaca y es conocida como “la hierba rompecorazones”.

Boris Berezovsky es otra víctima de una muerte en situaciones extrañas pues si bien al principio se creía que se había suicidado, análisis posteriores revelaron que las marcas en su cuello no coincidían con un suicidio sino con un ahorcamiento, además tenía una costilla rota y un corte en la parte de atrás de la cabeza. Berezovsky era amigo de Putin hasta que decidió criticar el régimen, desde el exilio en Reino Unido sus críticas eran más duras. 

La muerte del espía británico Gareth Williams se supo cuando se halló su cadáver en un estado avanzado de descomposición en una bolsa de deporte en el baño de su casa, asimismo, la muerte del científico Matthew Puncher, quien estaba involucrado en el caso de Litvinenko y murió en su cocina con puñaladas hechas con dos cuchillos distintos.

Scott Young, exsocio de Berezovsky, murió atravesado por una reja en su casa tras caer de la ventana del cuarto piso. En el caso de Williams, las autoridades señalaron que fue un accidente, mientras que Puncher y Young fueron declarados suicidios, pero el gobierno británico fue criticado porque todas las muertes parecían asesinatos.

Firma: @LosOjosDeCuervo

Fuente: https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-43327996

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